Facebook
Twitter
Suscríbete

Tag Archives: Atención Centrada en la Persona

“Pasar de la atención a ‘dependientes o enfermos’ a la atención a personas”

El curso de AICP de la SGXX tuvo un gran éxito de participación

Los colectivos profesionales que demandan formación en AICP pertenecen en su mayoría al ámbito sociosanitario

Este curso tiene parte teórica y práctica, con un trabajo individual y colectivo posterior

La atención a personas con dependencia fue el objetivo principal del curso de AICP

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Víctor Sariego, 26/11/2017).- Después del gran éxito logrado en abril pasado con una primera edición, la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) celebró este fin de semana en el Colegio de Médicos de Santiago de Compostela la ‘II Edición del Curso de Formación Especializada Sociosanitaria para la implementación del Modelo de Atención Integral Centrada en la Persona (AICP)’. Una asistencia, la AICP, destinada a personas mayores dependientes y no dependientes, que busca satisfacer todas sus necesidades vitales y mejorar su calidad de vida, contando en todo momento con su participación plena, sus valores y su visión de cómo debe ser la vida que viven.

Al igual que ocurrió con la primera edición, el curso de la SGXX ha tenido una gran acogida e interés al completarse las 45 plazas que ofertaba, y quedar en reserva otras tantas, con las que la entidad se plantea incluso una tercera edición, dada su alta demanda.

   Lourdes Bermejo doctora en ciencias de la Educación, gerontóloga social y experta en Intervención Social Integral, fue la encargada de impartir este curso de AICP. Atención que define como “un nuevo modelo que contribuye a la mejora del sector, no sólo en cuanto a la calidad de la asistencia, sino porque además logra que las personas mayores sean tenidas más en cuenta desde los equipos profesionales”.

Objetivos de la AICP

Precisamente, una de las principales finalidades de la AICP es transformar la manera de trabajar y relacionarse con las personas usuarias, para lograr que resulten atendidas de la mejor manera posible y, a la vez, que tengan la posibilidad de seguir siendo personas adultas, valiosas y reconocidas, conscientes de una mayor calidad de vida en esta etapa vital, aún a pesar del estado de salud o la necesidad de atención.

Para lograr la implantación de la AICP, especifica, hay que incidir en todos los ámbitos de la atención: espacios, relaciones, entorno, trato, modo de vida… Por ejemplo, que las residencias e instituciones, sus espacios y las relaciones que generan entre profesionales y personas usuarias, “sean más agradables y amables para las personas en situación de fragilidad, dependencia o discapacidad”. Desarrollar un entorno “lo más parecido a lo que era su hogar” y que el trato recibido sea “más personalizado e individual”.

Como añade Bermejo, la AICP es todo esto y mucho más: es también “una forma de relacionarse, a todos los niveles, con la persona a quien prestas apoyos o cuidados y que implica no solo a los profesionales de la atención socio sanitaria, sino a los institución en su conjunto” pues, aclara, “necesitamos considerar la visón individual de cada persona, sus valores, su historia, sus decisiones, sobre cómo quiere vivir su vida”.

Capacidad para tomar decisiones

Esto implica que profesionales e instituciones que atienden a las personas mayores potencien en ellas su capacidad de valerse por sí mismas y de tomar decisiones, es decir, su independencia y su autonomía, su necesidad de mantener tanto como sea posible el control de su vida, “lo que sabemos mejora su bienestar subjetivo, su autoestima y su calidad de vida”.

Y es que, indica esta experta, el modelo tradicional, “prioriza la calidad asistencial, en función del control y de la seguridad, homogeneizando el trato y la oferta de actividades y de oportunidades para las personas, diseñando siempre desde el punto de vista del profesional y de la organización”. En ese sentido, subraya, “el modelo tradicional no tiene en cuenta la opinión de la persona ni la considera importante”. “Pero ahora sabemos”, añade, que “es necesario evolucionar hacia una manera de trabajar donde se dé voz a la persona para escucharla y, junto con nuestra opinión profesional, llegar a un consenso con ella”.

Bermejo considera que “la AICP establece los vínculos necesarios para que cada persona mayor pueda cumplir con esa vida que desea vivir, de la forma más parecida a como ha sido hasta ahora”. Es lo que define como “normalizar la vejez”. Aunque muchos profesionales e instituciones “ya poníamos en práctica algunos de estos aspectos, era mas como iniciativa personal, siempre que nos era posible, lo hacíamos, como un plus de calidad en la atención” aunque esto no era “ni lo habitual ni lo oficial” se hacía “por nuestra cuenta, no como lo que la entidad nos requería y buscaba” y, sin embargo, ahora esta manera diferente de trabajar, de concebir la atención “es el foco esencial de la AICP” lo que la diferencia claramente con el modelo tradicional, sobre todo, por que “convierte lo que antes era casi accesorio e informal en nuestra meta y razón de ser profesional”.

Un revolucionario modelo cuya mayor novedad, subraya, radica en la sustitución de atenciones. “De la atención centrada en el servicio se pasa a una atención centrada en la propia persona, con multitud de cambios que conlleva a todos los niveles: profesionales, de organización, para la empresa, la persona usuaria e incluso para las familias”. Y, también en el modo de considerar a la persona y la atención en sí misma pues, con la AICP se pasa de un modelo de atención para “dependientes” o “enfermos” a una atención para las personas.

No en vano, una de las principales herramientas de la AICP es la ‘Historia de Vida’: Con ella, el personal del centro tiene en cuenta el pasado, la experiencia, la vida vivida, los gustos, necesidades, deseos y anhelos anteriores, presentes y futuros de cada persona, para proponer -y nunca imponer- el modo de vida que mejor pueda adaptarse a esta historia de vida que, a partir de su elaboración, será el guión de referencia en esta etapa.

En ese sentido, existen multitud de profesionales y entidades que están acometiendo el cambio hacia la AICP. Incluso “con muy buena voluntad” advierte, pero en muchas ocasiones sin los conocimientos teóricos ni metodológicos que les permitan lograr los mejores resultados … y, como señala, “hemos de pensar que en este sector de la atención a las personas que debe buscar optimizar los recursos humanos para que podamos emplearnos en lograr que las personas no sólo estén bien atendidas, sino que estén lo más felices posible”.

Un modelo de futuro ya en marcha

Bermejo no alberga ninguna duda sobre la prevalencia de la AICP: “es el modelo del futuro, aún en proceso de implantación en España, pero con un recorrido y trayectoria en otros países, ya de varias décadas”. La idea de dar respuesta a cada persona en los servicios es una idea que va avanzando en todos los sistemas, el sanitario -con la atención centrada en el paciente- y el educativo -que contempla cada vez más la diversidad y las características y necesidades de cada alumno- todo ello en coherencia a un desarrollo social y cultural que busca que cada persona logre su máximo desarrollo y en un marco de convivencia basado en los derechos ciudadanos para todas las personas.

Este modelo, dice, “no es algo que copiemos de otros países sino un modo de mirar y dar soluciones desde nuestra cultura y sociedad, en constante evolución y mejora”, pues, asegura, “no es un sistema cerrado, se enriquece y avanza con el debate, las propuestas en común, el análisis constante de los agentes implicados”.

Otra garantía de la prevalencia de la AICP es que respeta los derechos de las personas: “los derechos son para todos y para toda la vida. Nadie debe perderlos cuando accede a la prestación de un servicio. La sociedad tendría que seguir garantizándoselos”. Si una persona tiene derecho a decidir, por ejemplo, tiene que seguir teniendo este derecho a la hora de recibir apoyos para su vida diaria. No hacerlo sería una discriminación por razones de edad o de situación física.

Es el modelo que va a ir avanzando, prosigue, “por que la sociedad no va a retroceder en derechos y la AICP se está convirtiendo en un modelo que garantiza que los ciudadanos puedan seguir disfrutando de ellos a medida que envejecen o llegan a una situación de fragilidad”. Otra cosa es “cómo avanzar en su aplicación, como actualizarla o implementarla, pero este modelo está aquí para quedarse, no hay vuelta atrás. Es un camino sin retorno, en positivo” insiste.

No en vano, concluye, “en la práctica la AICP es sólo un término. Lo importante es su esencia: los valores y filosofía que implica. Se trata en realidad de un modelo de respeto a la persona y de favorecer su calidad de vida y bienestar integral”.

Read more

Comienza la II Edición del curso de AICP de la SGXX

Uno de los momentos del curso en la edición anterior.

Carlos Dosil, director del equipo organizador.

Miguel Ángel Vázquez Vázquez, presidente de la SGXX.

Lourdes Bermejo, ponente del curso.

(Víctor Sariego, 23/11/2017).- Después del gran éxito obtenido en abril pasado con una primera edición, la Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría ( SGXX) organiza -para el 24 y 25 de noviembre en Santiago de Compostela- el ‘II Curso de Formación Especializada Sociosanitaria para la implementación del Modelo de Atención Integral Centrada en la Persona ( AICP) desde el modelo tradicional’.

“Un nuevo tipo de atención sociosanitaria, basada a su vez en nuevos modelos de atención integral centrada en la persona, alternativos a los modelos tradicionales” y, en esta ocasión en concreto, “referidos a personas dependientes en centros residenciales”. Así lo explica el responsable de organización del curso, Carlos Dosil, doctor en psicología, psicogerontólogo, director de residencia y vocal de psicogerontología de la SGXX que matiza que la jornada “cuenta con una ponente de excepción”, la doctora en Ciencias de la Educación, gerontóloga social, experta en Invervención Social Integral y educadora social habilitada, Lourdes Bermejo y con la intervención añadida del presidente de la SGXX, geriatra y gerontólogo, Miguel Ángel Vázquez Vázquez.

Finalidad

Entre los objetivos del curso, indica, está “saber cómo mejorar la vida de las personas mayores dependientes a través de la AICP” cuya mayor novedad, subraya, radica en la sustitución de atenciones. “De la atención centrada en el servicio se pasa a una atención centrada en la propia persona, con multitud de cambios que conlleva a todos los niveles: profesionales, de organización, para la empresa, la persona usuaria e incluso para las familias”.

Toda una revolución en el concepto del cuidado y la atención de las personas mayores en residencias que se traduce, por ejemplo, en la estética y la concepción del espacio; la disposición de elementos; la arquitectura del edificio residencial; su propia ubicación respecto al resto de la localidad donde se asienta; el trabajo diario del equipo de atención; la implementación de servicios como entrenamiento cognitivo; la intención de conseguir un entorno hogareño; integrar el diseño y los deseos personales; favorecer que el espacio y el tiempo estén a disposición de lo que dictamine la persona y no al revés; instaurar relaciones personales y profesionales no jeraquizadas, sino horizontales, hasta en el más mínimo detalle, como la ausencia de uniformes; poner a disposición de la persona usuaria todas las herramientas para que pueda trabajar sus capacidades físicas y cognitivas, pero sin horarios ni actividades obligatorios o cerradas; hacer partícipes a las familias…

Promover, en definitiva que el centro residencial sea para la personas usuaria, como su hogar, además concebido y diseñado por ella misma.

Pero, sobre todo y como elemento más importante: garantizar los derechos de las personas residentes y que estas sean el centro de la actividad. Todo ello requiere un gran compromiso de la dirección del centro y su personal; del equipo organizador de los servicios y actividades; la exigencia de romper estereotipos y conocer muy profundamente a cada residente que, se trata de forma individual, para que sea cada hombre y mujer quien tome sus decisiones en todos los ámbitos de su nueva vida en la residencia.

‘Historia de Vida’

No en vano, la AICP utiliza, entre otros, un nuevo concepto: la ‘Historia de Vida’. Una por cada persona usuaria. Con ella, el personal del centro tiene en cuenta el pasado, la experiencia, la vida vivida, los gustos, necesidades, deseos y anhelos anteriores, presentes y futuros de cada persona, para proponer -y nunca imponer- el modo de vida que mejor pueda adaptarse a esta historia de vida que, a partir de su elaboración, será el guión de referencia en esta etapa.

La primera edición del curso de AICP de la SGXX logró un gran éxito de participación y seguimiento. Lo mismo ha ocurrido ya con esta segunda edición cuyas plazas se completaron a los pocos días de ofertarse, quedando incluso personas en lista de espera.

Con esta nueva edición, el curso pretende facilitar que universitarios y profesionales obtengan los conocimientos y habilidades precisas para diseñar, intervenir, gestionar o investigar en programas nuevos, bajo el enfoque de la AICP. Esto en relación a los recursos dirigidos a la persona en situación de dependencia y discapacidad, o que estén afectados por enfermedades crónicas que requieran cuidados de larga duración.

Estructura

“Su metodología es variada y participativa”, señala Dosil, “con exposiciones teóricas y prácticas, reflexiones, debates y trabajo individual y en grupos. Aprendizaje significativo y aplicable a la realidad de los participantes y un trabajo de investigación y aplicación de la formación recibida posterior”.

El curso de AICP está destinado a profesionales de atención gerontológica; directores de Centros de Día y de Centros Residenciales; directores y Coordinadores de Programas de Ayuda en el Hogar; profesionales de la Atención Primaria (Ayuntamientos y SERGAS) de la Administración Autonómica y de la Administración Local; profesionales de los centros sociosanitarios de mayores, residenciales o de día; alumnos de las Universidades de Galicia y otras entidades relacionadas con el sector de apoyo y atención las personas mayores.

Puedes conocer el programa y más pormenores en este enlace.

En vista de la gran demanda que ha tenido, la SGXX se plantea realizar una tercera edición. En todo caso, para más información o conocer la decisión sobre otra convocatoria, lo mejor es subscribirse a la news letter de la SGXX en su propia página web, en este enlace.

Read more

II Edición del Curso de Atención Integral Centrada en la Persona (AICP)

(Víctor Sariego, 4/09/2017).- Debido al gran éxito de convocatoria que obtuvo en abril pasado el primer curso técnico y profesional sobre Atención Integral Centrada en la Persona (AICP), la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) organiza para los próximos 24 y 25 de noviembre, la segunda edición del Curso de Formación Especializada Sociosanitaria para la implementación del Modelo de Atención Integral Centrada en la Persona (AICP) desde el modelo tradicional.

La formación, que se celebra en el Colegio de Médicos de Santiago de Compostela cuenta con la solicitud de acreditación de la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia, la colaboración de la Universidade de Santiago de Compostela y la Universidade de Vigo, de la Comisión Permanente de Avaliación Académica da SGXX y del Colexio Oficial de Médicos de Santiago de Compostela.
Está dirigido por el doctor en psicología, director de residencia y vocal de psicogerontología de la SGXX, Carlos Dosil que lo define como imprescindible para estudiantes y profesionales del ámbito sociosanitario y muy útil a nivel profesional y formativo.

Quién lo imparte

De hecho, subraya, será impartido nuevamente por Lourdes Bermejo, doctora en Ciencias de la Educación, diplomada en Gerontología Social, experta en Intervención Social Integral y educadora social habilitada. Y también por Miguel Ángel Vázquez, doctor en Medicina, Médico especialistas en Geriatría y gerontólogo social, profesor asociado de la Universidad de Vigo y, a su vez, presidente de la SGXX.
(Programa)

El curso tiene plazas limitadas (40 en total) para garantizar la calidad formativa, y consta de 25 horas acreditadas: 13 de ellas presenciales y al menos otras 12 de trabajo tutorial individual y en grupo.

Su coste es de 25 € para socios y socias de la SGXX; 60 € para colegiados del COTSG, del CEESG y estudiantes y 80 € para no socios o no colegiados.

La metodología del curso es variada y participativa, con exposiciones teórico prácticas, reflexiones, debates y trabajo individual y en grupos, con un aprendizaje significativo y aplicable a la realidad de los participantes.
(Inscríbete aquí)

Read more

Carlos Dosil: “es un error tratar a las personas mayores con actitudes infantiles”

La entrevista a Carlos Dosil publicada en La Voz de Galicia

(Víctor Sariego, 24/03/2017).- Carlos Dosil, vocal de psicogerontologia de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) y director de un centro gerontológico, promueve en un reportaje en La Voz de Galicia ( el modelo de Atención CentradaSG en la Persona (ACP) para personas mayores dependientes como alternativa al sistema vigente en entidades residenciales o de ayuda a domicilio.

Un modelo que el propio Dosil presentará en un curso específico el 28 y 29 de abril en Santiago que cuenta con la acreditación de la Consellería de Sanidade, del que es también organizador,  y que analiza la ACP como un sistema, destaca, implantado desde hace décadas y con éxito en los países nórdicos, por ejemplo. “En España hay experiencias interesantes y en Galicia empiezan” indica este experto en la entrevista.

Una atención que, como defiende, promueve cambios muy positivos y beneficiosos para usuarios y usuarias, familiares y profesionales. Entre ellas, se puede leer en esta entrevista, “mejorar la calidad de vida de las personas mayores dependientes” ya que, subraya, “en los modelos tradicionales se interviene en función de la dependencia que tienen y de sus patologías. Con el enfoque de ACP se sustituye la atención centrada en el servicio por la atención centrada en la propia persona y el personal debe ejercer de guía”.

La implantación de la ACP, continúa Dosil, precisa de cambios en todos los ámbitos a los que estaba acostumbrada la atención residencial, como formación específica de los profesionales que la apliquen, la organización de espacios adecuados, la distribución en unidades convivenciales en pequeños grupos de usuarios -lo ideal es de 9 a 15- y el apoyo concreto y pormenorizado en su vida cotidiana.

La aplicación de la ACP genera beneficios personales, profesionales, convivencia, de atención, de gestión, dirección, administración… y promueve un nuevo enfoque laboral muy satisfactorio para los propios profesionales, los usuarios y usuarias y sus familiares.

Garantiza además los derechos de las personas residentes, que no se las limite por tener deterioro cognitiva, la calidad en la atención y el trato y, especialmente, la ruptura con estereotipos hacia los mayores que acaban convirtiéndose en prejuicios, discriminación y mal trato. Entre ellos el trato paternalista o la infantilización que afecta gravemente a la autoestima de dicho colectivo.

Como el propio Dosil concluye en esta entrevista de la Voz de Galicia: “es un error tratar a las personas mayores con actividades infantiles; eso afecta a su autoestima. En vez de jugar con plastilina o contar habas, tiene más interés, por ejemplo, que preparen su propia ropa, con supervisión, pues eso les sirve además para ejercitar su psicomotricidad y es positivo si tienen deterioro ligero. Y otras propuestas de ocio y tiempo libre que pueden hacer perfectamente y contempla la ACP».

 

 

Read more

La ACP presente en el Seminario Internacional de Dependencia y Cuidados de Chile

Miguel Angel Vázquez Vázquez, presidente de la SGXX

En el seminario se reunieron profesionales de reconocido prestigio de todo el mundo

 

 

 

 

 

 

(Víctor Sariego, 17.1.2016).- Falta de coordinación entre los diferentes niveles asistenciales, dificultades en los sistemas sociosanitarios, rigidez en las carteras de servicios y accesos muy burocratizados, una normativa en la seguridad que habitualmente está por encima de la libertad y de la calidad de vida de la persona usuaria son deficiencias en la prestación del servicio y clara falta de calidad de la atención. Todo ello avala la necesidad de un cambio en el sistema de atención geriátrica y residencial en la que prime la persona sobre las tareas, el modelo asistencial sobre los cuidados y no solo el bienestar físico sino también el psicoemocional: el modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP).

Así lo puso en evidencia en Chile en el seminario internacional “La Dependencia y Apoyo a los Cuidados, un Asunto de Derechos Humanos” Miguel Ángel Vázquez Vázquez, doctor especialista en Geriatría, asesor de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la ONU, presidente de la Sociedad Gallega de Gerontología y Geriatría (SGXX).

Organizado por la Dirección Sociocultural de la Presidencia y la Fundación de las Familias en el Centro Cultural Palacio de La Moneda de la capital chilena, contó con la presencia de 40 expertos nacionales e internacionales en geriatría y gerontología. Vázquez presentó allí la ponencia “La Atención Centrada en la Persona. Los retos del modelo para los servicios de apoyo a la dependencia” donde se describe la ACP que, según recordó, ya la ha definido en 2012 una de sus máximas teóricas y defensoras, la presidenta de la Fundación Pilares, Pilar Rodríguez, como un modelo que “promueve el cambio de paradigma en todos los ámbitos de la calidad de vida y el bienestar de las personas, partiendo del respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias y contando con su participación efectiva”.

Como matiza Vázquez, la ACP parte de la Atención Integral que contempla de manera holística todos los ámbitos que nos constituyen como personas y las necesidades ajenas a los mismos y cambia el objetivo de “curar” por el de cuidar a largo plazo y de aquí al “apoyo” como nuevo enfoque.

Así, la Atención Centrada en la Persona (ACP) promueve que “quien la reciba sea capaz, mediante los apoyos precisos, de ver minimizada su fragilidad, discapacidad o dependencia” comenta y, al mismo tiempo, “desarrolle al máximo su autonomía personal y su independencia funcional para favorecer el desenvolvimiento en las actividades cotidianas, controlando además su propio proyecto de vida, en definitiva, proseguir su ciclo vital”.

De hecho, una de las principales herramientas de la ACP es la “historia de vida” donde la propia persona diseña el relato de su vivir cotidiano. Es por tanto un proceso de revisión y construcción de la propia persona mayor en la que se da un paso más, porque se apoya la reconstrucción de su vida, al integrar recuerdos, emociones y significados.

Se plantea, subraya este experto, “como un documento abierto que podemos ir complementando, añadiendo información en diferentes momentos y haciendo que fluya de manera natural”. Es el instrumento básico, añade, “donde recogemos las valoraciones, informaciones personales, objetivos, ideas, propuestas de intervención, apoyos personalizados y recomendaciones para que la persona adquiera el mayor grado de autogestión sobre su vida”.

Y es también un instrumento dinámico, indica, que “propicia el diálogo entre la persona usuaria, la familia, los allegados y los profesionales. Una hoja de ruta consensuada para atender necesidades y apoyar el proyecto de vida de cada persona desde el impulso de su autonomía”.

Diferencias entre modelos

Vázquez aclaró que existen diferencias entre el modelo de atención tradicional y la ACP: el primero “se centra en los déficit y necesidades pues tiende a etiquetar e intervenir como micronivel, es decir, se fija en conductas determinadas y patologías. Así las decisiones dependen fundamentalmente de los profesionales”.

Este modelo tradicional, prosigue, “distancia a las personas enfatizando sus diferencias, planea su vida con un número limitado de opciones, se centra en cubrir las plazas que ofrece un servicio, confía en equipos estándares interdisciplinares, delega el trabajo en los que trabajan directamente, organiza reuniones para los profesionales y responde a las necesidades basándose en la descripción de los puestos de trabajo”.

Por otra parte, con este sistema “los servicios no responden a las necesidades individuales” prosigue, “se limitan a un menú fijado previamente, mantiene los intereses profesionales, las nuevas iniciativas solo valen si pueden implantarse a gran escala y maneja un lenguaje clínico y con tecnicismos”.

Por el contrario, explicó el presidente de la SGXX, la ACP “sitúa su foco en las capacidades y habilidades de la persona, su intervención es de macronivel (plan de vida), comparte decisiones con usuarios, amigos, familia y profesionales y tiene a la gente en cuenta dentro de su comunidad y de su entorno habitual”.

Así, la ACP, asegura, “acerca a la gente descubriendo experiencias comunes; esboza un estilo de vida deseable, con un ilimitado número de experiencias deseables; se centra en la calidad de vida; crea equipos de programas centrados en la persona para solucionar los problemas que vayan surgiendo y responsabilizan a los que trabajan directamente para tomar buenas decisiones”.

Este modelo, afirma, “genera acciones en la comunidad para incluir usuarios, familia y trabajadores, responde a las necesidades basándose en responsabilidades compartidas y el compromiso personal y en él “los servicios pueden adaptarse y responder a las personas y los recursos distribuirse para servir a los intereses de la gente”.

Durante la prestación del servicio, destaca Vázquez, las diferencias de la ACP también son cosa de los profesionales e instituciones que la aplican y se debe hacer correctamente. ¿Cómo? Él da las claves: “antes de la prestación del servicio se debe conocer la situación de la persona y de su familia; facilitar su expresión de sentimientos; dar información sobre el servicio; presentar al equipo; visitar y conocer bien el servicio; conocer a otras personas usuarias y planificar cuándo y cómo iniciar la asistencia”.

Por último, como concluyó, “hay que procurar una acogida empática por parte del profesional hacia la persona mayor y su familia, respetar sus primeras expresiones, reacciones y ritmos, proponer la incorporación integral de la persona de una forma paulatina y no invasiva, hacerle sentir bien, en confianza y reconociendo que está ante personas que se preocupan por ella como persona y usuaria”.

 

 

 

Read more