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Tag Archives: personas mayores

El modelo de atención que da voz a las personas mayores

La gerontóloga social y experta en Intervención Social Integral, Lourdes Bermejo impartió el curso de AICP de la SGXX

El curso de AICP de la SGXX tuvo un gran éxito de convocatoria superando las plazas previstas que dan lugar a celebrar una segunda convocatoria

 

 

 

 

 

 

(Víctor Sariego, 4/5/2017).- Las personas mayores saben perfectamente lo que les conviene, lo que desean y lo que más les satisface para vivir su vida plenamente. Este debería ser el criterio principal de la atención que reciben en residencias, centros de día e instituciones asistenciales. Y si tienen demencia o deterioro cognitivo, el de sus familiares o amigos más allegados que conozcan bien sus profundas inquietudes y anhelos.

“Esta es la esencia de la Atención Integral Centrada en la Persona o AICP” explica la gerontóloga social y experta en Intervención Social Integral, Lourdes Bermejo que matiza que este nuevo modelo asistencial, “establece los vínculos necesarios para que cada persona mayor pueda cumplir con esa vida que desea vivir, de la forma más parecida a como ha sido hasta ahora”. Es lo que define como “normalizar la vejez”. 

Un tipo de atención que busca satisfacer todas las necesidades vitales y mejorar la calidad de vida de las personas mayores con demencia o dependencia a las que atiende, contando en todo momento con su participación plena, sus valores y su visión de cómo debe ser su vida.

Bermejo impartió precisamente un curso de Formación Especializada Sociosanitaria para la implementación del Modelo de Atención Integral Centrada en la Persona los pasados 28 y 29 de mayo en el Colegio de Médicos de Santiago de Compostela. Organizado por la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) para profesionales sociosanitarios.

Ell curso ha tenido un gran éxito y acogida al completarse las 46 plazas que ofertaba y quedar en reserva otras tantas con las que la entidad quiere celebrar una segunda edición.

Según esta experta, la AICP “contribuye a mejorar el sector, no sólo por optimizar la calidad asistencial, sino también porque logra que las personas mayores sean tenidas más en cuenta por la labor profesional”.

Y es que, una de las principales aspiraciones del nuevo modelo es ir modificando la manera de trabajar y relacionarse con las personas usuarias para conseguir que estén bien atendidas y a la vez que éstas puedan seguir siendo personas adultas, valiosas y reconocidas, conscientes de que disponen de una mayor calidad de vida en esta etapa vital, aún a pesar del estado de salud o la necesidad de atención.

Para implantar la AICP, matiza, lo ideal es que las residencias e instituciones, sus espacios y las relaciones que se generan entre profesionales y personas, “sean más agradables y amables para las personas en situación de fragilidad, dependencia o discapacidad”. Configurar un entorno “lo más parecido a lo que era su hogar y que el trato recibido sea más personalizado e individual, no como paciente o dependiente”.

Según comenta Bermejo, la AICP es todo esto y mucho más: es también “una forma de relacionarse, a todos los niveles, con la persona a quien prestas apoyo o cuidados y que implica no solo a los profesionales de la atención socio sanitaria, sino a las instituciones en su conjunto” pues, aclara, “necesitamos considerar la visón individual de cada persona, sus valores, su historia, sus decisiones sobre cómo quiere vivir su vida”.

Esto implica que profesionales e instituciones que atienden a las personas mayores potencien en ellas su capacidad de valerse por sí mismas y de tomar decisiones, es decir, su independencia y su autonomía, su necesidad de mantener tanto como sea posible el control de su vida, “lo que sabemos mejora su bienestar subjetivo, su autoestima y su calidad de vida”.

En ese sentido, asegura la gerontóloga, el modelo tradicional, “prioriza la calidad asistencial, en función del control y de la seguridad, homogeneizando el trato y la oferta de actividades y de oportunidades para las personas, diseñando siempre desde el punto de vista del profesional y de la organización”. En ese sentido, subraya, “el modelo tradicional no tiene en cuenta la opinión de la persona ni la considera importante”. “Pero ahora sabemos”, añade, que “es necesario evolucionar hacia una manera de trabajar donde se dé voz a la persona para escucharla y, junto con nuestra opinión profesional, llegar a un consenso con ella”.

Esencia de la AICP

Como puntualiza Bermejo, aunque muchos profesionales e instituciones “ya poníamos en práctica algunos de estos aspectos, era mas como iniciativa personal, siempre que nos era posible, lo hacíamos, como un plus de calidad en la atención” aunque esto no era “ni lo habitual ni lo oficial” se hacía “por nuestra cuenta, no como lo que la entidad nos requería y buscaba” y, sin embargo, ahora esta manera diferente de trabajar, de concebir la atención “es el foco esencial de la AICP” lo que la diferencia claramente con el modelo tradicional, sobre todo, por que “convierte lo que antes era casi accesorio e informal en nuestra meta y razón de ser profesional”.

De esta forma, existen multitud de profesionales y entidades que están acometiendo el cambio hacia la AICP. Incluso “con muy buena voluntad” advierte, pero en muchas ocasiones sin los conocimientos teóricos ni metodológicos que les permitan lograr los mejores resultados … y, como señala, “hemos de pensar que en este sector de la atención a las personas que debe buscar optimizar los recursos humanos para que podamos emplearnos en lograr que las personas no sólo estén bien atendidas, sino que estén lo más felices posible”.

Modelo de futuro

Bermejo no alberga ninguna duda sobre la prevalencia de la AICP: “es el modelo del futuro, aún en proceso de implantación en España, pero con un recorrido y trayectoria en otros países, ya de varias décadas”. La idea de dar respuesta a cada persona en los servicios es una idea que va avanzando en todos los sistemas, el sanitario -con la atención centrada en el paciente- y el educativo -que contempla cada vez más la diversidad y las características y necesidades de cada alumno- todo ello en coherencia a un desarrollo social y cultural que busca que cada persona logre su máximo desarrollo y en un marco de convivencia basado en los derechos ciudadanos para todas las personas.

Este modelo, dice, “no es algo que copiemos de otros países sino un modo de mirar y dar soluciones desde nuestra cultura y sociedad, en constante evolución y mejora”, pues, asegura, “no es un sistema cerrado, se enriquece y avanza con el debate, las propuestas en común, el análisis constante de los agentes implicados”.

Otra garantía de que la AICP será el modelo que se implemente a nivel general es que respeta los derechos de las personas: “los derechos son para todos y para toda la vida. Nadie debe perderlos cuando accede a la prestación de un servicio. La sociedad tendría que seguir garantizándoselos”. Si una persona tiene derecho a decidir, por ejemplo, tiene que seguir teniendo este derecho a la hora de recibir apoyos para su vida diaria. No hacerlo sería una discriminación por razones de edad o de situación física.

Es el modelo que va a ir avanzando y adaptándose en todas partes, prosigue, “por que la sociedad no va a retroceder en derechos y la AICP se está convirtiendo en un modelo que garantiza que los ciudadanos puedan seguir disfrutando de ellos a medida que envejecen o llegan a una situación de fragilidad”. Otra cosa es “cómo avanzar en su aplicación, como actualizarla o implementarla, pero este modelo está aquí para quedarse, no hay vuelta atrás. Es un camino sin retorno, en positivo” insiste.

No en vano, concluye, “en la práctica la AICP es sólo un término. Lo importante es su esencia: los valores y filosofía que implica. Se trata en realidad de un modelo de respeto a la persona y de favorecer su calidad de vida y bienestar integral”.

 

 

 

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SGXX y Amigos dos Maiores aúnan esfuerzos en favor de las personas mayores

El coordinador de Comunicación y Fundraising de Amigos de los Mayores, Fran Carril; la voluntaria Rosa Sestelo; persona que recibe voluntariado, Pilar Cao; el presidente de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría, Miguel Ángel Vázquez Vázquez.

Fran Carril y Miguel Ángel Vázquez Vázquez

Rosa Sestelo y Pilar Cao

(Víctor Sariego y José Ángel Palacios, 7/4/2017).- La Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) y la ONG Amigos dos Maiores (delegación en Galicia de la Fundación Amigos de los Mayores) firmaron el pasado 6 de abril en Vigo un convenio de colaboración en beneficio de las personas mayores de Galicia. Para acercarles el conocimiento científico y profesional de la SGXX y el apoyo afectivo de Amigos dos Maiores -a través de sus programas de voluntariado- en casos de soledad no deseada o aislamiento en los que ya acompaña a más de 20 personas mayores en Vigo y a más de 600 en Madrid.

“Lo científico y lo afectivo no son campos opuestos, sino complementarios. Está demostrado que la soledad no deseada puede afectar a la salud, de igual manera que la enfermedad puede afectar al estado anímico. Por eso, juntos, queremos mejorar la salud y la calidad de vida de las personas mayores de Galicia” explicó Fran Carril, coordinador de Comunicación y Fundraising de Amigos de los Mayores.

Este acuerdo no se reduce a la lucha contra la soledad, sino que abarca otros ámbitos y necesidades de las personas mayores, como ha explicado Miguel Ángel Vázquez, presidente de la SGXX, quien ha subrayado que, “a través de esta colaboración, haremos frente común para derribar el estigma de la soledad y la imagen negativa con que se vincula a las personas mayores” pues, como matizó, “la soledad entre las personas mayores ha crecido un 4 por ciento, no más que cualquier otro grupo social” lo que sí es un “coctel explosivo”, indicó, es “la combinación del sentimiento de soledad, la falta de atención a la vejez en si misma y la enfermedad”

Así, afirmó, “está demostrado que el voluntariado prolonga la vida y te hace más feliz”, la soledad y, sobre todo el sentimiento de soledad, “genera trastornos físicos y mentales” en las personas mayores. Entre ellos la depresión senil o una pasividad que afecta a lo físico pues la personas llega a no querer hacer nada.

De hecho, como añadió Carril, “nuestro voluntariado no consiste solamente en mitigar la soledad de la persona mayor, sino en ayudarle en su desarrollo personal, social, cultural, etc. y facilitar que conozca otras personas y nuevas experiencias, acompañamiento a servicios médicos, trámites administrativos, el mundo digital, ocio, visitas culturales y muchos otros”. Con la firma de este proyecto mutuo, subrayó, “queremos visibilizar a las personas mayores y el trabajo de voluntariado que se realiza para ellas y por ellas, porque no olvidemos que gran parte de nuestros voluntarios y voluntarias son a su vez persona mayores que acompañan a gente de su edad”.

Asimismo, el acuerdo incluye la promoción mutua del trabajo de cada entidad para que más personas mayores conozcan y puedan beneficiarse de sus servicios, colaborar en la formación del personal y los voluntarios para ofrecer un acompañamiento de calidad a las personas mayores.

Cifras en Vigo

Poco más de la quinta parte de la población viguesa, el 20,4 por ciento, es decir, 60.865 personas, está en edad de jubilación, según datos del padrón municipal. De ellas, 13.126 residen oficialmente sin compañía en hogares unipersonales, buena parte en los distritos del centro.

Desde 2007 ha crecido un 30 por ciento el número de hogares en Vigo donde solo vive una persona de más de 65 años.

Cifras en Galicia

En 119.000 hogares de Galicia vive solo una persona de 65 años o más. De ellos, 85.100 están integrados por una mujer y 33.900, por un hombre. Es decir, el 11,2 por ciento del total de hogares en Galicia está formado por una persona mayor de 65 años que vive sola.

El 20 por ciento de la población gallega es mayor de 65 años.

Galicia es ya, junto con Castilla y Léón, la Comunidad autónoma más envejecida de España: de los 2.720.700 habitantes hay 661.296 mayores de 65 años, es decir, el 24,3 por ciento, el más alto de todo el Estado (donde la media es del 18,7 por ciento) y en la que existen áreas geográficas de Ourense y Lugo en las que este índice supera el 32 por ciento, por encima de zonas similares de Japón, el país más envejecido del mundo.

Cifras en España

Según el INE -que precisamente ha publicado su Encuesta Continua de Hogares este mismo 5 de abril- en España había 4.638.300 personas viviendo solas en 2016. De esta cifra, 1.933.300 (un 41,7 por ciento) tenía 65 o más años. Cabe destacar que los hogares unipersonales de personas de 65 y más años aumentaron un 4,0 por ciento respecto a 2015

Casi 2 millones, 1.933.300 de personas de 65 o más años, viven solas. Es el 41,7 por ciento de todos los hogares unipersonales.

Las mujeres mayores de 65 años son mayoría a la hora de vivir solas: 1.367.400 y un 70,7 por ciento. Y por edades: el 39,6 por ciento de las que tienen más 85 años vivían solas, frente al 25,9 por ciento de los hombres. En las edades hasta 64 años fue más elevada en los hombres. Pero en las edades mayores de 65 años dicha propensión fue mayor en las mujeres.

(by Víctor Sariego)

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Curso de Atención Integral Centrada en la Persona (AICP): nueva vejez, nuevo modelo de atención

(Víctor Sariego, 29/3/2017).-  El próximo 28 y 29 de abril en Santiago de Compostela, la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) imparte el Curso de Formación Especializada Sociosanitaria para la Implementación del Modelo de Atención Integral Centrada en la Persona (AICP) desde el Modelo Tradicional.

Cuenta con la solicitud de acreditación de la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia, la Colaboración de la Universidade de Santiago de Compostela y la Universidade de Vigo, de la Comisión Permanente de Avaliación Académica da SGXX y del Colexio Oficial de Médicos de Santiago de Compostela.

Un curso imprescindible para estudiantes y profesionales del ámbito socio sanitario que imparte Lourdes Bermejo, licenciada en Ciencias de la Educación, diplomada en Gerontología Social, experta en Intervención Social Integral y educadora social habilitada. El curso está dirigido por Carlos Dosil, doctor en psicología y vocal de psicogerontología de la SGXX y en él participan diferentes expertos de la entidad.

Su metodología es variada y participativa, con exposiciones teórico prácticas, reflexiones, debates y trabajo individual y en grupos, con un aprendizaje significativo y aplicable a la realidad de los participantes.

(Puedes inscribirte aquí directamente haciendo clic)

El modelo de AICP

El actual envejecimiento, inédito hasta ahora en la historia de la humanidad, es uno de los grandes logros de la sociedad del bienestar, si bien supone un nuevo gran reto que, a su vez, necesita de nuevas herramientas para que su atención sea positiva para la sociedad en su totalidad.

Un fenómeno constante en la trayectoria de la SGXX que destaca que en España residen 8.701.380 personas mayores de 65 años, el 18,7 por ciento de la población o que la tasa de crecimiento anual de este colectivo social crecerá en torno al 2 por ciento hasta 2050 en el residirán más de 15 millones de mayores en el país, el 32 por ciento de toda la ciudadanía.

Nueva situación que requiere a su vez un nuevo enfoque de análisis, entre ellos sobre el modelo de atención que rige en residencias y viviendas institucionales públicas y privadas.

En ese sentido el modelo de atención vigente en el sector hasta ahora -sistema centrado en el servicio- se ha demostrado incapaz ante los nuevos cambios y realidades del envejecimiento y vida de las personas mayores. Especialmente aquellas con deterioro cognitivo o dependencia leve y trastornos neurodegenerativos.

Así cada vez es mayor el número de profesionales del sector que recurren al modelo AICP con el objetivo de convertir a usuarios y usuarias en el centro de la atención profesional, transformando las residencias en hogares para las personas mayores, logrando que la atención profesional no se realice a “pacientes o dependientes” sino a “personas” a las que se apoya en su autonomía, en el control de su propia vida, en el bienestar subjetivo, la capacidad de decidir e incluso la dignidad personal hasta los últimos momentos de vida.

La principal novedad de la AICP es que se centra en los gustos y preferencias de las personas, frente a los sistemas tradicionales de trabajo, más vinculados en la organización o en la entidad. O que normalmente la persona usuaria de un servicio tradicional se adapta a las condiciones, actividades y forma de trabajar de la entidad que se lo presta, en contraposición a la ACP donde se trabaja de forma mas personalizada, más flexible procurando que la gente se sienta mas cómoda y a gusto conociendo y teniendo en cuenta lo que ha sido su Historia de Vida, adaptándose en lo posible a su vida de su hogar.

En relación a los equipos profesionales que lo adoptan significa un gran cambio, especialmente en lo que concierne al personal de atención directa o gerocultura: además de las funciones clásicas de ayuda o acompañamiento en la vida diaria, pasan a tener un papel mucho más importante como profesionales de referencia de las personas usuarias, pues se implican en el bienestar psicológico, emocional y social de estas, como un miembro mas del equipo interdisciplinar del servicio.

Paralelamente éste no es un sistema más caro, no tiene por qué serlo. Lo consigue variando la organización y procurando la humanización y ambiente agradable en los espacios.

En España y Galicia su implantación tiene cierto retraso respecto a otros países, aunque ya existen centros privados y públicos que comienzan a trabajar en esta línea o cuyos proyectos de AICP se encuentran en distintos momentos de su recorrido dado que, si una institución utiliza el modelo residencial tradicional, necesita tiempo y formación para ir realizando cambios.

Beneficios personales, familiares y profesionales

Entre los beneficios que este nuevo modelo puede aportar a las personas mayores destaca una mejora de la calidad de vida de la persona usuaria que pasa a disponer de un gran bienestar subjetivo y mejor estado de ánimo, autonomía y dependencia y también un mayor sentimiento de satisfacción con la atención recibida, una mayor implicación en su plan de atención.

Las familias facilitan y animan con la presencia y colaboración en muchos de los cuidados, aumentan su confianza hacia el lugar en el que viven y sus profesionales y mejoran la relación tanto con la persona mayor como con la institución donde vive y se previenen dificultades. A eso se suma un mayor sentimiento de satisfacción con la atención que su familiar mayor recibe.

A los profesionales les aporta dignidad y cualificación en su trabajo asistencial y mayor motivación, ilusión y autoestima, favoreciendo los procesos de mejora e innovación, visibilizando, reforzando y poniendo en valor las actitudes profesionales positivas e incluso las buenas prácticas y el buen trato.

Se comparten logros, responsabilidad y alternativas para subsanar errores o fallos que pasan a ser exclusivos de ellos y genera la creación de espacios donde cooperar y comunicarse con usuarios y usuarias, con las familias y otros profesionales.

Por último con este modelo de ACP en la organización que la adopta se mejora en general la atención a la persona usuaria, el ambiente laboral, la toma de decisiones colectivas, el burn out o síndrome de quemado y el absentismo profesional.

Promueve instituciones más cordiales y receptivas a los cambios, la participación, la labor en equipo y el intercambio. Minimiza los problemas con las personas mayores y sus familias y ofrece un modelo referente de atención que evita las prácticas inadecuadas en las que, además se previene el maltrato y se facilita la coordinación con los recursos comunitarios.

 

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El envejecimiento es una oportunidad, no un problema

(Víctor Sariego, 28/3/2017).-El aumento de la esperanza y de la calidad de vida es uno de los grandes retos de la sociedad actual. Cada vez vivimos más y llegamos mejor a edades muy altas. Las cifras hablan por sí solas: es la primera vez en la historia de la humanidad que el número de personas mayores de 65 años supera al colectivo de 0 a 14 años. En todo el planeta. En 2050 este grupo poblacional superará el 30 por ciento. Unas 15 millones de personas en España.

Un nuevo fenómeno que, a su vez, plantea nuevos retos porque, envejecer no es un problema, lo puede ser su falta de atención, planificación y atención. Hasta el punto de que, en muchos ámbitos se percibe la oportunidad de vivir más y mejor como una amenaza, utilizando los tópicos “problema del envejecimiento” o “crisis del sistema” cuando se aborda esta nueva situación.

Así lo explica la periodista Agatha de Santos el pasado 27 de marzo en su reportaje “El envejecimiento como reto” publicado en el diario gallego Faro de Vigo. En este reportaje de Santos cuenta con la opinión y conocimiento en el ámbito de la geriatría y la gerontología del gerontólogo clínico Andrés Vázquez y del presidente de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) Miguel Ángel Vázquez.

Ambos aportan cifras, datos y puntos de vista sobre este fenómeno, muy a tener en cuenta.

Lee aquí el reportaje

 

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Carlos Dosil: “es un error tratar a las personas mayores con actitudes infantiles”

La entrevista a Carlos Dosil publicada en La Voz de Galicia

(Víctor Sariego, 24/03/2017).- Carlos Dosil, vocal de psicogerontologia de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) y director de un centro gerontológico, promueve en un reportaje en La Voz de Galicia ( el modelo de Atención CentradaSG en la Persona (ACP) para personas mayores dependientes como alternativa al sistema vigente en entidades residenciales o de ayuda a domicilio.

Un modelo que el propio Dosil presentará en un curso específico el 28 y 29 de abril en Santiago que cuenta con la acreditación de la Consellería de Sanidade, del que es también organizador,  y que analiza la ACP como un sistema, destaca, implantado desde hace décadas y con éxito en los países nórdicos, por ejemplo. “En España hay experiencias interesantes y en Galicia empiezan” indica este experto en la entrevista.

Una atención que, como defiende, promueve cambios muy positivos y beneficiosos para usuarios y usuarias, familiares y profesionales. Entre ellas, se puede leer en esta entrevista, “mejorar la calidad de vida de las personas mayores dependientes” ya que, subraya, “en los modelos tradicionales se interviene en función de la dependencia que tienen y de sus patologías. Con el enfoque de ACP se sustituye la atención centrada en el servicio por la atención centrada en la propia persona y el personal debe ejercer de guía”.

La implantación de la ACP, continúa Dosil, precisa de cambios en todos los ámbitos a los que estaba acostumbrada la atención residencial, como formación específica de los profesionales que la apliquen, la organización de espacios adecuados, la distribución en unidades convivenciales en pequeños grupos de usuarios -lo ideal es de 9 a 15- y el apoyo concreto y pormenorizado en su vida cotidiana.

La aplicación de la ACP genera beneficios personales, profesionales, convivencia, de atención, de gestión, dirección, administración… y promueve un nuevo enfoque laboral muy satisfactorio para los propios profesionales, los usuarios y usuarias y sus familiares.

Garantiza además los derechos de las personas residentes, que no se las limite por tener deterioro cognitiva, la calidad en la atención y el trato y, especialmente, la ruptura con estereotipos hacia los mayores que acaban convirtiéndose en prejuicios, discriminación y mal trato. Entre ellos el trato paternalista o la infantilización que afecta gravemente a la autoestima de dicho colectivo.

Como el propio Dosil concluye en esta entrevista de la Voz de Galicia: “es un error tratar a las personas mayores con actividades infantiles; eso afecta a su autoestima. En vez de jugar con plastilina o contar habas, tiene más interés, por ejemplo, que preparen su propia ropa, con supervisión, pues eso les sirve además para ejercitar su psicomotricidad y es positivo si tienen deterioro ligero. Y otras propuestas de ocio y tiempo libre que pueden hacer perfectamente y contempla la ACP».

 

 

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Estereotipos derribados: las personas mayores rompen la brecha digital

Las Aulas da Terceira Idade de Galicia (ATEGAL) tienen entre sus ofertas de formación, cursos de tablets y smartphones para personas mayores

(Víctor Sariego, 15/3/2017).- Las personas mayores están rompiendo la brecha digital. Así lo atestigua el Instituto Nacional de Estadística (INE) que en su último informe de uso de Internet en la sociedad Española en 2016, equipara a nivel de utilización, a las personas de entre 65 y 74 años al resto de usuarios y usuarias a partir de 16 años.

En total, el número de personas usuarias de Internet en España asciende a 27,7 millones. De ellas, más de 23 millones se han conectado a diario durante al menos tres meses seguidos.

Más concreto es el reciente estudio de la Fundación Telefónica “La sociedad de la información en España” referido a 2016 en el que indica que el uso de las tablets entre mayores de 65 años ha aumentado un 219 por ciento en un año. Cuando no utilizan las tablets, el 91,7 por ciento de ellos navega por Internet mediante un smartphone, actividad que también ha crecido en este colectivo hasta un 11 por ciento en el mismo periodo de tiempo.

Un nuevo fenómeno que rompe con los estereotipos a los que estaba acostumbrada parte de la sociedad y en los que el colectivo de personas mayores siempre aparecían como pasivas, desinteresadas por los avances, las novedades y los cambios sociales, la práctica nula formación e información sobre nuevas tecnologías y la casi ausencia total de interés por el ámbito digital.

Un falso retrato social en el que la imagen dominante era la de que la informática, el uso de Internet y las tecnologías digitales estaban vetadas a las personas mayores que, prácticamente no tenían derecho a ellas ni debían intentarlo, debido a su, asumida a nivel general, falta de preparación, pasividad, actitud y aptitud.

Sin duda un prejuicio que no ha conseguido alejar a las personas mayores de Internet y los dispositivos digitales, no sólo por propio impulso y de forma consciente, sino como ciudadanía preocupada por su bienestar y el de su entorno.

La principal motivación que lleva a las personas mayores a utilizar Internet es el ocio: la comunicación con sus amigos y seres queridos y en concreto la mensajería instantánea (superando el 90 por ciento) son las acciones más habituales.

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La SGXX colabora activamente en la instauración de la Atención Centrada en la Persona

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La vocal de la SGXX y trabajadora social, Trinidad Viña en su ponencia

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El curso tuvo un gran éxito de convocatoria cubriendo todas las plazas, que tuvieron que ser ampliadas, al poco de ser convocadas

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Trinidad Viña protagonizó dos ponencias sobre actuaciones de riesgo en la atención de las personas mayores y la Atención Centrada en la Persona

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El curso sirvió también para debatir diversos temas de actualidad en el ámbito del trabajo social y la gerontología

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Santiago de Compostela, 27/11/2016).- El envejecimiento actual, fenómeno con particularidades nunca antes vistas en la historia de la humanidad, no es malo en sí mismo, todo el mundo quiere vivir más y mejor. Pero sí supone un gran reto que precisa a su vez de nuevas herramientas para atenderlo con éxito y de forma beneficiosa para toda la sociedad.

Así lo promulgan desde hace tiempo entidades como la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) que recuerda que en España residen 8.701.380 personas mayores de 65 años, el 18,7 por ciento de la población. En Galicia, 661.296 de un total de 2.720.668 habitantes, es decir, su 24,3 por ciento, el índice más alto de todo el Estado.

Y la tasa de crecimiento anual de este grupo poblacional crece en un 2 por ciento hasta 2050 en el que habrá más de 15 millones de mayores en el país, el 32 por ciento de la población.

Esta nueva situación requiere pues un nuevo enfoque en todos los ámbitos relacionados con las personas mayores. Uno de ellos es el modelo de atención que rige en residencias y viviendas institucionales públicas y privadas.

En la segunda jornada del Curso de Traballo Social e Xerontoloxía Sociosanitaria. que la entidad celebró junto con el Colexio de Traballo Social de Galicia (COTSG) el pasado 26 de noviembre en Santiago de Compostela, la trabajadora social y vocal de la SGXX, Trinidad Viña, dejó claro que el modelo de atención en este ámbito vigente hasta ahora -modelo centrado en el servicio- se ha demostrado incapaz ante los nuevos cambios y realidades del envejecimiento y las personas mayores. Especialmente aquellas con deterioro cognitivo o dependencia leve y trastornos neurodegenerativos.

Por eso cada vez son más los profesionales del sector que proponen y dirigen la puesta en marcha en muchos casos del modelo de Atención Integral Centrado en la Persona o ACP en el que “usuarios y usuarias son el centro de la atención profesional con cambios diferenciados que transforman las residencias en hogares de verdad para las personas mayores” conseguiendo que la atención profesional no se realice a “pacientes o dependientes” sino a “personas” que apoyan en su autonomía, control de su propia vida, el “bienestar subjetivo, la capacidad de decidir y la dignidad personal” hasta el momento final.

Un enfoque que, matiza Viña “pone el acento en los gustos, preferencias y fortalezas de las personas, en contraposición con los tradicionales sistemas de trabajo mas centrados en la organización o en la entidad”. Una de sus principales novedades radica en que “normalmente la persona usuaria de un servicio tradicional se adapta a las condiciones, actividades y forma de trabajar de la entidad que se lo presta” frente a la ACP donde “se trabaja de forma mas personalizada, más flexible procurando que la gente se sienta mas cómoda y a gusto conociendo y teniendo en cuenta lo que ha sido su Historia de Vida, adaptándose en lo posible a su vida estando en su casa”.

En cuanto a los profesionales que lo aplican, comenta esta experta, “significa un cambio importante sobre todo en lo que concierne al personal de atención directa o gerocultura” pues, indica, además de las funciones clásicas de ayuda o acompañamiento en la vida diaria pasan a tener un papel “mucho más importante” como profesionales de referencia de los usuarios, “implicandose en su bienestar psicológico, emocional y social, como un miembro mas del equipo interdisciplinar del servicio”. De hecho, subraya, “se debe contar con ellos para el cambio y por supuesto recibir la formación adecuada”.

Aunque esto no es muy posible en España ni en Galicia donde la ACP está menos instaurado que en otros países europeos o norteamericanos. Además no es del todo conocida ni siquiera en sus beneficios personales, profesionales, institucionales y económicos. Porque, recuerda Viña, “no es un sistema más caro, no tiene porqué, se trata de variar la organización y procurar también una humanización y ambiente agradable en los espacios”. En cada caso, señala, “se busca la mejor manera de aplicarlo, los efectos en las personas se valoran en un corto espacio de tiempo y suelen ser positivos, mas que en otra anterior línea de trabajo”.

En nuestro país, indica “ya existen centros que estudian y adoptan la ACP cada vez más profesionalizado por las influencias de EEUU o países nórdicos” si bien ya hay entidades que en España impulsan su difusión y material formativo. Actualmente la Junta de Castilla y León lo está implantando en sus centros públicos, y otros centros privados en distintos puntos de la geografía española están sumándose a esta iniciativa, su estudio, investigación y puesta en marcha como la Fundación Pilares para la Autonomía Personal y la Fundación Matia.

La vocal de la SGXX reconoce que “en Galicia, como en muchos otros ámbitos del sector, vamos con un poco de retraso, pero ya hay algunos centros privados , y también del Consorcio Galego de Benestar, que comienzan a trabajar en esta línea, e incluso se encuentran en distintos momentos de su recorrido” pues, aclara, “si una institución empezó de otra manera, necesita tiempo y formación para ir realizando cambios” y los ya asumidos, asegura “deben ir adaptándose en función de sus recursos, como la filosofía de la dirección, cambios en los entornos, formación de profesionales, etc.” o “crear herramientas y espacios donde la persona mayor o sus familias si ellos no pueden participen en las decisiones del día a día que les conciernen”.

Beneficios para mayores, familias, profesionales e instituciones 

Entre los beneficios que este nuevo modelo puede aportar a las personas mayores, Trinidad Viña, coincide con otros autores y organizaciones en que “mejora su calidad de vida al disponer de un gran bienestar subjetivo y mejor estado de ánimo, autonomía y dependencia” y también “un mayor sentimiento de satisfacción con la atención recibida, una mayor implicación en su plan de atención”. Las familias, continúa, “facilitan y animan con la presencia y colaboración en muchos de los cuidados, aumentan su confianza hacia el lugar en el que viven y sus profesionales y mejoran la relación tanto con la persona mayor como con la institución donde vive y se previenen dificultades”. A eso suma que “se sienten más satisfechas con la atención que su familiar mayor recibe”.

A los profesionales les aporta “dignidad y cualificación de su trabajo asistencial”. Genera en los equipos de atención motivación, ilusión y mayor autoestima profesional, favorece los procesos de mejora e innovación, visibiliza, refuerza y ponen en valor actitudes profesionales positivas e incluso las buenas prácticas y buen trato. Se comparten logros, responsabilidad y alternativas para subsanar errores o fallos que pasan a ser exclusivos de ellos y genera la creación de espacios donde cooperar y comunicarse con usuarios y usuarias, con las familias y otros profesionales.

Por último con este modelo de ACP en la organización que la adopta se mejora en general la atención a la persona usuaria, el ambiente laboral, la toma de decisiones colectivas, el burn out o síndrome de quemado y el absentismo profesional.

Promueve instituciones más cordiales y receptivas a los cambios, la participación, la labor en equipo y el intercambio. Minimiza los problemas con las personas mayores y sus familias y ofrece un modelo referente de atención que evita las prácticas inadecuadas en las que, además se previene el maltrato y se facilita la coordinación con los recursos comunitarios.

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Mitos, estereotipos y publicidad eliminan los derechos de las personas mayores

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Javier Pérez Martín establece una clara relación entre mitos, estereotipos, prejuicios y ausencia de derechos de las personas mayores

(Santiago de Compostela, 19/11/2016).- Los estereotipos y mitos a lo largo de la historia, sumados a algunos ámbitos de la cultura y la publicidad actuales están acabando con la dignidad y los derechos de las personas mayores. Así lo subraya Javier Pérez Martín, geriatra, coordinador residencial, docente en geriatría y vicepresidente de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) que este 19 de noviembre protagonizó en Santiago una de las ponencias del I Curso de Traballo Social e Xerontoloxía Sociosanitaria que, de forma pionera, celebran dicha entidad y el Colexio Oficial de Traballo Social (COTSG).

Un foro que tendrá su continuidad durante toda la semana con trabajos individuales y colectivos tutorizados y un segundo encuentro en Santiago, el próximo sábado.

Pérez Martín dejó claro en su ponencia “Mitos y realidades. Aspectos sociodemográficos del envejecimiento en Galicia” que la discriminación por edad o edadismo “es un estereotipos muy difícil de identificar, por su gran aceptación social, falta de definición en relación a la estereotipia del lenguaje y la ausencia de herramientas de medición apropiadas” y sin embargo, “un fenómeno sumamente grave”, asegura, “ya que los estereotipos hacia las personas mayores conforman una imagen social y cultural muy distorsionada de este colectivo” que deriva en la eliminación de sus derechos más básicos, en la justificación y utilización de malas prácticas e incluso en maltrato en su atención.

Para desterrar estas falsas concepciones es preciso identificarlas, analizarlas y conocerlas. Entre ellas este experto destaca el edadismo o viejismo o que el número de años vividos “determine despectivamente lo mayor que es alguien”. También la improductividad “o que las personas dejen de ser útiles a la sociedad al llegar a la vejez”. La desvinculación, ausencia de interés y compromiso por las cuestiones cotidianas que antes eran importantes, la inflexibilidad que impide cambiar o adaptarse a nuevas situaciones o la senilidad que “identifica vejez con enfermedad y que sea normal que en ella se den los síntomas de insuficiencia cerebral senil”. Por último, añade, la serenidad “en un sentido limitador de decadencia intelectual, uno de los tópicos más extendidos que estipula que la inteligencia se deteriora con los años”.

Capítulo aparte lo conforman la apatía y desinterés por la sexualidad que, supuestamente, es típica de la vejez, uno de los prejuicios más extendidos en el que además existe una doble dimensión, prosigue Pérez Martín: “por un lado se supone que en la vejez desaparece todo el interés por la sexualidad, toda una falacia, pero también se refiere a la sexualidad en los mayores como algo patológico y pervertido”.

En ese sentido, continúa, “en una sociedad donde el poder político tiende a actuar en base a las demandas sociales, la imagen social que se tenga de la tercera edad tiene una importancia capital”. Por eso, subraya, “los medios de comunicación tienen un papel determinante, muy influyente en la formación de opinión” y deben promover “una imagen positiva de la vejez alejada de estereotipos”.

No obstante, afirma el geriatra, “la realidad es que mucha publicidad refleja y refuerza estos mitos y estereotipos” por ejemplo el anciano y el ámbito rural para vender “sabiduría, lo tradicional, la serenidad, etc. enfrentado paradójicamente a mayores obsoletos, anticuados, enfrentados a los avances sociales y ahondando en el conservadurismo, la serenidad, la ausencia de compromiso o la desvinculación”.

Otros anuncios “insisten en la necesidad de cuidados especiales achacados a la edad” para vender productos relacionados con enfermedades o problemas físicos, “reforzando mitos como el edadismo o la senilidad, al asociar enfermedad con persona mayor” y también “la búsqueda de la perfección y el imperio de lo joven -especialmente en cuanto a la estética- para combatir la imagen deteriorada de la vejez” desnaturalizada además con modas artificiales, una sobrevaloración de la juventud y una visión desgraciada de la vejez.

Existen por último aquellos mensajes que “proclaman la necesidad de apartar a los mayores de la sociedad, de relegarles a otras tareas, pues su tiempo ya ha pasado”.

Situación en Galicia

Esta situación es particularmente influyente y perversa en Galicia, la Autonomía más envejecida de España donde las 661.296 personas mayores de 65 años, de un total de población de 2.720.700 habitantes, llega al 24,3 por ciento, el más alto de todo el Estado (donde la media es del 18,7 por ciento) y en la que existen áreas geográficas de Ourense y Lugo en las que este índice supera el 32 por ciento, por encima de zonas similares de Japón, el país más envejecido del mundo.

A esto se suma que en 2015, por primera vez en la historia, el saldo vegetativo gallego (diferencia entre nacimientos y defunciones) ha sido negativo, es decir, el número de defunciones supera al de nacimientos, pasando de -10.299 en 2014 a -12.057 en 2015.

Por otra parte, Galicia perderá 134.813 habitantes en el período 2014-2024, lo que supone una diminución del 4,9 por ciento de su población. Ourense y Lugo tendrán las mayores pérdidas de población en términos relativos (un 9,6 por ciento y un 7,3 por ciento respectivamente) y el envejecimiento general se incrementará progresivamente con un 27,4 por ciento de personas mayores de 65 años en 2024.

Un fenómeno en el que todo estereotipo y prejuicio no hará más que invalidar la atención necesaria que requiere para que no se convierta en un problema, sino todo lo contrario. Porque, como deja muy claro Perez Martín, “envejecer es algo positivo” como siempre recuerda la SGXX. “Todo el mundo quiere vivir más y llegar a muy mayor lo mejor posible” subraya, pero el envejecimiento está generando una amplia transformación económica y social que exige responder a los nuevos retos y necesidades que conlleva.

Por eso, insistir en una imagen negativa de las personas mayores afianza su estigmatización e incrementa los estereotipos hacia ellas y, lo más grave, les insta a creérselo, a interiorizarlo como verdadero.

Situación que, en su mayor parte tiene que ver con la imagen de la vejez que cierta parte de la sociedad proyecta y en cuya erradicación puede desempeñar un gran papel los medios de comunicación. Por eso la SGXX insta para a los profesionales del periodismo a que reconozcan y no recurran en su labor a este tipo de estereotipos que no dejan de ser un tipo de discriminación.

 

Curso pionero

El curso Traballo Social e Xerontoloxía Sociosanitaria es una formación que la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) y el Colexio Oficial de Traballo Social de Galicia (COTSG) organizan conjuntamente y de forma pionera en la Comunidad Gallega en dos jornadas. La primera de ellas este sábado 19 de noviembre de 9.00 horas a 18.00 horas en el Colexio de Médicos de Santiago de Compostela (rúa San Pedro de Mezonzo, 39) y la segunda el siguiente sábado 26 de noviembre en la misma sede y horario.

El curso, declarado de Interese Sanitario por la Consellería de Sanidade da Xunta de Galicia, cuenta con la colaboración de la Facultade de Ciencias da Educación de la Universidade de Vigo. Consta de 25 horas de formación oficial (16 presenciales y 9 de trabajo individual y grupal tutorizado) y está destinado a profesionales del Traballo Social, de Atención Primaria (Concellos y SERGAS) de la Administración Municipal y Autonómica, de centros sociosanitarios de mayores, residenciales o de día; alumnos de las Universidades de Galicia y otras entidades del sector de apoyo y atención a las personas mayores.

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Un triunfo para las personas mayores y la sociedad

El pte. de la SGXX, Miguel Ángel Vázquez; la pta. del COTSG, Marta Capeáns y la vocal de la SGXX en Traballo Social, Trinidad Viña

Acuerdo3

Vázquez y Capeáns materializan el acuerdo

 

Promover la investigación mutua, colaborar en ámbitos de formación, difundir y sensibilizar públicamente sobre el papel de los profesionales del Trabajo Social en su intervención con las personas mayores, así como elaborar publicaciones y todo tipo de documentos y materiales adecuados para el beneficio del colectivo senior y para la sociedad en general. Estos son los principales aspectos del convenio de colaboración firmado el pasado 21 de junio en Santiago de Compostela entre la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) y el Colexio Oficial de Traballadores e Traballadoras Sociais de Galicia (COTSG). Un acuerdo que parte con el objetivo común de mejorar el apoyo técnico en el ámbito de la geriatía, la gerontología y el cuidado de las personas mayores.

Ambas asociaciones destacan la “importancia y trascendencia” de este tipo de acuerdos para que exista un “flujo de colaboración” que “visibilice la implicación del trabajo de personal cualificado, en este caso, trabajadores y trabajadoras sociales” en el cuidado y seguimiento de las personas mayores.

La presidenta del COTGS, Marta Capeáns subraya que esta es una buena manera de “fomentar el intercambio de información y el apoyo técnico en el ámbito de la geriatría y la gerontología”.

Por su parte, el presidente de la SGXX, Miguel Ángel Vázquez Vázquez destaca que la principal finalidad de este convenio para la entidad es “establecer herramientas de acercamiento a la sociedad entre la gerontología y la geriatría que ejerce la SGXX y el COTS y su labor imprescindible en la procura de la mejora de la calidad de vida de las personas mayores, especialmente en Galicia, la Comunidad más envejecida del Estado”.

Las personas a las que se dirige el acuerdo son el colectivo de profesionales del Trabajo Social de la red pública de servicios sociales y atención primaria especializada, del Servizo Galego de Saúde, de las entidades de iniciativa social y entidades privadas, así como el resto de profesionales con los que trabajen desde un enfoque multidisciplinar y aquellas personas mayores sobre las que se basan sus intervenciones, estudios e investigaciones.

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La edad multiplica y agrava la discriminación de la mujer

Mónica Roqué, Trinidad Viña, Marina Martins, José Manuel Pazos

Mesa de debate sobre los recursos socio sanitarios para personas mayores

Mónica Roqué

Público asistente al Congreso en esta mesa de debate

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La doctora y directora del Centro de Estudios sobre Derechos Humanos de las Personas Mayores de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social del Cono Sur, Mónica Roqué protagonizó este fin de semana en el XXVIII Congreso Internacional de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría (SGXX) de Lugo, una de las ponencias que mayor expectación y debate generó, hasta el punto de motivar en la SGXX el planteamiento en el futuro de unas jornadas temáticas específicas como el de Discriminación de Género en la Mujer Mayor.

En su ponencia, Perspectiva de género en los programas socio-sanitarios para personas mayores, Roqué, explica que “vivimos en un mundo envejecido, donde la expectativa de vida ha aumentado significativamente en los últimos 50 años y con un crecimiento acelerado de la población mundial como fenómeno reciente”. En concreto la población mundial supera los siete mil millones de habitantes, de los que cerca de mil millones tienen más de 60 años.

En ese contexto, matiza, “la feminización de la población de personas mayores es un hecho a nivel mundial: en todos los países, las mujeres viven más que los hombres, y en alguno de ellos con mucha diferencia de tiempo”. Por ejemplo, en 2007 había en el mundo 593 millones de personas mayores de 60 años: 265 millones de hombres frente a 328 millones de mujeres, es decir, 65 millones más.

Así, subraya, la brecha femenina se ensancha a medida que la población envejece y presenta un proceso de envejecimiento interno, donde es mucho más acelerado el crecimiento de las mujeres mayores de 75 años que las de de 60 a 75.

El envejecimiento femenino merece especial análisis por sus profundas repercusiones: la edad multiplica y grava la discriminación en la mujer. “La desigualdad por condiciones de género debe ser un tema de reflexión para los que trabajan con políticas públicas, añade”.

Teniendo en cuenta que las mujeres “se encuentran en desventaja frente a los varones” afirma, es de esperar que en la vejez estas desventajas o se mantengan o aumenten. Y la teoría de Roqué es que aumentan, basándose, entre otros criterios en la naturaleza y situación de los cuidados, la salud femenina, la propia situación civil que vivan, el trabajo y la jubilación que tengan y la autonomía de que puedan disponer o no en la vejez. Por eso reclama que los servicios sanitarios para las personas mayores se conviertan en un derecho real y reconocido.

De esta manera y por ejemplo, en cuanto a quién realiza los cuidados en el hogar, el informe de la OMS Las mujeres y la salud: los datos de hoy, la agenda de mañana del 2009 revela que hasta un 80 por ciento de todos los cuidados de salud son prestados en el hogar, casi siempre por mujeres. “La mayor parte de ese trabajo no recibe apoyo, no se reconoce y no está remunerado. Por ello se deben generar servicios sociales que tengan en cuenta esta desigualdad y que incluyan los servicios de ayuda a domicilio, de centros de día, de programas de adaptación a la vivienda, alternativa de alojamiento y servicios socio-sanitarios” expone Roqué. “También la protección de los derechos económicos, del derecho a la seguridad social y del derecho a la salud de las mujeres que prestan los cuidados familiares o informales”.

Marginación de las personas mayores

En su ponencia, esta experta expone que en la actualidad, la mala salud, los estereotipos negativos y los obstáculos a la participación de todos son elementos que contribuyen a marginar a las personas mayores, socavan su contribución a la sociedad e incrementan el costo del envejecimiento demográfico. “Invertir en cuidados y servicios sociosanitarios disminuye la carga de morbilidad, ayuda a prevenir el aislamiento y aporta grandes beneficios a la sociedad, pues permite mantener la independencia y la productividad de las personas mayores” dice. “Las sociedades crean relaciones de desigualdad y las políticas pueden combatirlas o sustentarlas. Nuestro objetivo deberá generar   las políticas de inclusión, igualdad y equidad de género para las mujeres mayores”.

En cuanto a salud, alega que “aunque las mujeres viven más años que los varones lo hacen con más discapacidad y mayor cantidad de patologías crónicas”. Según un estudio de Maria Victoria Zunzunegui, de la Universidad de Montreal existe una relación entre el primer parto y la aparición de enfermedades crónicas en la vejez, así como también el número de hijos. El estudio dice que si una mujer pare un hijo antes de los 18 años tiene mayores posibilidades de presentar hipertensión arterial, diabetes, enfermedades crónicas respiratorias, entre otras. Y parecido ocurre con las que han tenido más de tres hijos.

Por eso se puede pensar que la salud de las mujeres mayores es consecuencia también de las escasas o malas políticas de sexualidad responsable y de la prevención del embarazo precoz.

Hoy en los países en desarrollo dan a luz a diario unas 20.000 niñas menores de 18 años. La tasa media de fecundidad adolescente en el mundo se estima en 49,7 por mil. “Una cifra preocupante” indica Roqué, “porque estas niñas, al ser madres, pierden oportunidades de estudiar en casi todos los casos, corren más riesgo de pobreza y de sufrir enfermedades de parto y puerperio, de trasmisión sexual y muertes maternas. Por ello resultan fundamentales las campañas y acciones de anticoncepción y de educación sexual en las mujeres jóvenes para evitar los efectos nocivos del embarazo adolescente en la salud durante toda la vida”.

En concreto las enfermedades crónicas, en especial las cardiovasculares y la EPOC, son la causa del 45 por ciento de las muertes de mujeres de 60 años o más. Otro 15 por ciento de esas muertes se debe al cáncer, sobre todo de mama, pulmón y colon. La mayoría de los problemas de salud de las mujeres de edad avanzada están relacionados con factores de riesgo que aparecen en la adolescencia y la edad adulta, como el consumo de tabaco, el sedentarismo y las dietas inadecuadas.

Otras patologías que presentan son la artritis, la depresión y la demencia. “A pesar que las patologías cardiovasculares son la principal causa de muerte y que están relacionadas con le hipertensión arterial” añade la doctora, “según la OMS, solo el 4 por ciento de las personas adultas y el 14 por ciento de las personas mayores recibe tratamiento antihipertensivo eficaz en los países de ingresos bajos y medianos”.

El estado civil también influye en la calidad de envejecimiento de las mujeres, según Roqué que argumenta que estas “tienen más probabilidades de quedarse viudas en la vejez que los varones dada su mayor su esperanza de vida. De hecho, muchas esperan la viudez como una parte normal de su vida adulta”. En promedio, prosigue, “pueden esperar pasar 5-15 años como viudas. Así pues, pasan muchos años de vida solas. Al estar solas en la vejez ya sea por estar divorciada, soltera o viuda, entran en situación de vulnerabilidad”. A la hora de tener que cuidar por cuestiones de discapacidad o fragilidad a una persona mayor, la principal fuente de cuidados es la familia y el primero en cuidar es el cónyuge sea este varón o mujer. Por eso si las mujeres envejecen con mayor discapacidad y enfermedades crónicas, y a la hora de necesitar cuidados sin pareja, la situación empeora. “Los varones cuando enviudan o se divorcian rápidamente vuelven a formar pareja, las mujeres difícilmente. Las políticas para las mujeres mayores deben apoyarse en programas de apoyo y cuidado domiciliarios para contribuir a que las mujeres mayores puedan envejecer en sus casas” prosigue.

En relación a su trabajo y jubilación, se refleja en esta ponencia, “la mayoría de las mujeres empleadas trabajan en oficios de menor categoría, menos remuneradas y con pocas oportunidades de progreso y prosperidad”. “Las mujeres trabajan más que los varones y a expensas de la actividad no remunerada. Estos trabajos dan lugar a pensiones reducidas o ninguna. De hecho las mujeres cobran un 25 por ciento menos de sueldo que los varones y esta desigualdad de género en diversos aspectos del mercado de trabajo contribuyen a las diferencias salariales y las de las futuras pensiones”.

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