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A residencia integrada de Baños de Molgas cambia de dirección. O presidente da Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría, Miguel Ángel Vázquez, e o seu equipo deixan o centro. Non se trata dun cesamento, como aclararon desde Política Social da Xunta de Galicia, «o centro pasa a formar parte da estrutura de Sanidade, unha vez finalizada con éxito a primeira fase».

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Entrevista completa

Miguel Ángel Vázquez es presidente de Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría, y asegura que «una sociedad que no cuida a sus mayores no es buena; vivir más no es un problema, es una conquista».

La residencia integrada de Baños de Molgas cambia de dirección. El presidente de la Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría, Miguel Ángel Vázquez, y su equipo dejan el centro. Política Social descartó que se trate de un cese, el centro pasa a «formar parte de la estructura de Sanidade», una vez finalizada «con éxito» la primera fase. El propio afectado señala que no es un cese, sino que «ahora se queda Sanidade, que es quien mejor lo puede hacer, llevábamos 29 días sin parar, estábamos asfixiados». No todos lo ven así, ya que el BNG aludió a que se trata de un «veto» a Vázquez, por sus críticas.

¿Ha habido cese?

No. Terminamos un trabajo y seguimos colaborando con Política Social, que nos ha pedido más ayuda. Lo haremos, pero necesitamos descansar, llevamos 29 días a 16 horas diarias, estamos agotados. Esto es una enfermedad y nos ha parecido mejor que lo gestione el Servizo Galego de Saúde.

¿Por qué se habla de cese?

Es una lectura tendenciosa. La Sociedade Galega de Xerontoloxía e Xeriatría se ha posicionado desde el principio, antes de abrir este centro integrado. Y lo sucedido viene a darnos la razón. Dijimos que había que hacer un diagnóstico precoz en las residencias, que es lo que se está haciendo ahora, y abogábamos por sacar a los positivos de ahí. Y así se lo dijimos al Ministerio de Sanidad y a las consellerías de Política Social y Sanidade. Sanidade no nos contestó, Política Social sí. Nos llamó, nos pidió ayuda y orientación. Sugerimos que había que abrir centros intermedios para la gente positiva.

La consellería nos llamó y pusimos en marcha el centro de Os Milagros en un día. Me llamaron el 23 a la noche y el 24 ya teníamos 11 personas durmiendo. Ha sido un trabajo impresionante de gente valiente. Porque todos sabemos lo que hay que hacer para quedarte debajo de las sábanas y esfumarte, y hay gente que se ha quedado debajo de las sábanas, gente que nos dejó tirados, como en cocina o limpieza. Se asustaron y nos veían como bichos raros.

¿Se ha hecho tan mal en España?

En España no se ha tratado bien a las personas mayores enfermas de COVID-19. En España en su conjunto se han tratado muy mal. Han muerto más de 15.000 mayores que viven en residencias, es una auténtica barbaridad. No hay por dónde cogerlo. Se han muerto mal y solos.

¿Qué alternativa había?

Había que sacar a los positivos, porque la enfermedad es infecto-contagiosa, y un contagioso es alguien que contagia, y si contagia no puede estar rodeado de personas frágiles, débiles y enfermas, porque se mueren. Es la mayor barbaridad epidemiológica que se ha hecho en este país en la historia de la humanidad. Esto se va a estudiar en los libros de salud pública.

¿Y en Galicia se hizo bien?

Se hizo bien, pero se podía haber hecho mejor. El Sergas debió haber sido más ágil, lo hemos dicho y lo seguimos diciendo. Se actuó lento pero se actuó, en otros sitios ni se actuó. Y fuimos ejemplo. El de Ourense fue el primero, había un centro sin abrir, y todo se hizo rápido. Teníamos un elenco de gerocultores fantástico y fuimos llenando, con gente que llegó a trabajar de muchos puntos. Hubo que formarlos en prevención de infecciosas con profesionales del Sergas y armamos un lugar para presumir.

¿Ese modelo intermedio nació para quedarse?

Es muy difícil de responder. Está vinculado a una situación de infectocontagiosidad muy grave. El vector de contagio del virus es muy rápido y muy agresivo. Hay que actuar muy deprisa en residencias pequeñas, sin recursos. En cuanto tienes el primer caso tienes que sacarlo inmediatamente, en 10 minutos, y hacer la prueba a todo el mundo. Es sentido común. Por eso nos sorprendió mucho la actitud del Ministerio de Sanidad diciendo que se quedasen en residencias. Así condenan a los que están en residencias a morirse, y los mayores lo sabían y estaban muy angustiados, pero no podían salir.

El decreto del ministerio impide entrar o salir de las residencias. ¿Cómo puede ser? Además, de acuerdo a la normativa estatal, no puede ingresar una persona que padece una enfermedad infecto contagiosa en una residencia. Por eso no se concibe que a alguien le hagan la prueba de COVID en el hospital y lo manden de vuelta a la residencia.

¿Es culpa de las residencias?

El personal no tiene la formación adecuada, el edificio no es lo mejor, no tienes circuitos de limpieza… Es muy complejo manejar una infección en la que no ves el color del bicho. Si dejara pintura roja, cualquiera podría seguir sus pisadas. Pero esto no es pintura roja. El manejo de un enfermo infeccioso se hace en un hospital por parte de internistas especializados en infecciosas. Es una súper especialidad de Medicina Interna. No es un tema menor, no es un tema del médico general. Encima, los profesionales tenían miedo, no tenían medios, se iban y las residencias de quejaban sin gente, los profesionales se contagiaban.

¿Y a partir de ahora, qué han de hacer las residencias?

Las residencias que no tienen casos y empiecen a tener deberían derivarlos. Deberían ponerlo en conocimiento de autoridades judiciales, porque no tienen ni capacidad ni recursos, son un centro social, para que lo trasladen a un centro como los integrados que hay en Galicia. Si no la imagen que se está dando es que la culpa es de las residencias, y la culpa no es de las residencias. La culpa es de la enfermedad. Un COVID te entra por las esquinas, lo que hay que hacer es sacarlo rápido. Si no, lo que pasará es que seguirá muriendo más gente.

¿Se ha faltado al respeto a los mayores?

Una sociedad que no cuida a sus mayores no es una buena sociedad. Nadie es tan viejo como para no vivir un año más. Nuestra sociedad es muy edadista, la gente asume que la gente mayor por ser mayor tiene que morirse. O asumimos que tenemos que tener una sociedad longeva o lo pasaremos muy mal. Vivir más no es un problema, es una conquista. La sociedad española que ha permitido que la gente muera sola porque no se podían colapsar los hospitales, o eso decían, no es una buena sociedad. Por eso crear un centro intermedio como hicimos aquí nos pareció una gran idea. Habrá que pensar también por qué en Ourense, la sociedad más longeva, no hay un servicio de Geriatría, como sí hay en las áreas de Vigo o Lugo. A lo mejor ahí está la explicación de que en Lugo tengan la menor cifra de contagiados.

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